Chella

El corazón de la comarca

Las calles de Chella invitan a pasear, entre aromas de pan recién hecho y de discretas factorías de puros caliqueños: un producto artesanal, que ha dado fama a Chella desde hace décadas. Un lugar para descubrir tranquilos rincones, evocadores de un urbanismo morisco, y elevados miradores con vistas al casco urbano y al espectacular paraje de El Salto.


La alquería musulmana de Chella tuvo su centro en la Calle Mayor, de donde parten estrechas callejas, algunas sin salida, como la del Horno Viejo. La antigua mezquita se emplazaba en la calle de la Iglesia Vieja. El actual templo de la Virgen de Gracia (1763) se halla en la Plaza de la Iglesia y destaca por su imponente campanario y cúpula de tejas vidriadas en blanco y azul. La decoración interior destaca por tonos suaves (crema y dorado), que resaltan el esplendor neobarroco del altar mayor, y la decoración pictórica de las pechinas (los Cuatro Evangelistas) y de la cúpula (Cristo y su corte de arcángeles). Junto a la iglesia, se alza el Palacio de los Condes de Buñol (siglos XIX-XX), de fachada neogótica decorada con escudo heráldico. Su interior conserva elementos decorativos de fantasía gótica y barroca en escaleras y puertas, y un bello oratorio presidido por la Purísima Concepción. Desde la Plaza, por detrás de la Iglesia, se desciende al parque de la Fuente con su Lavadero. También podemos proseguir desde el pie del campanario hacia el paseo de las Palmeras, a través de la Calle Nueva (siglos XIX-XX) adornada por elegantes casas de estilo señorial. Más allá del paseo, donde se celebra todas las semanas un concurrido mercado, descubrimos el parque del Calvario, junto con la ermita de San Nicolás. Desde aquí volvemos hacia el centro histórico para acceder al barrio morisco (de la Peña) por la calle y capilla de San Roque. Hacia esta parte alta se encaraman algunas calles escalonadas, que dan a los miradores del Río y del Salto. Las vistas hacia la naturaleza de un lado y hacia la población, del otro lado, son excelentes.

En la gastronomía tradicional destacan los embutidos, así como platos típicos de la zona o dulces tradicionales como las “torticas de cacauet”.

Son muchas las celebraciones, Fiestas Patronales a San Blas y el Cristo del Refugio (febrero), Fallas (marzo), Semana Cultural con Moros y Cristianos (agosto), Virgen de Gracia (septiembre) y San Nicolás (diciembre).

Desde el parque de la Fuente se desciende fácilmente al paraje de El Salto. Una senda nos invita a proseguir hacia el fondo del río, a través de vestigios de lo que fue una fábrica de luz. Descubrimos allí la “Cueva que llueve” o antiguas naves invadidas por la vegetación, como el denominado “Paraíso“. En el lecho del río se contemplan las dimensiones de la cascada de agua con una altitud total de 25 metros.

Para los amantes del senderismo, Chella cuenta con el sendero homologado PR-CV 113 que une la Fuente Negra (Anna) con la fuente del Abrullador, pasando por el área recreativa de la Playa Salvaje.

Cómo llegar