Chella

El corazón de la comarca

Chella tuvo su centro en la Calle Mayor y en la calle Iglesia Vieja, donde se emplazaba la antigua mezquita y donde un mural recuerda  la obtención de “la Carta Puebla» (1611). Desde donde parten estrechas calles de traza musulmana, como la del Horno Viejo. En la plaza de la Iglesia puedes visitar el actual templo parroquial de la Virgen de Gracia (1763).Destaca su imponente campanario, y rematado con una vistosa cúpula de tejas vidriadas en blanco y azul. La decoración interior destaca por tonos suaves , que resaltan el neobarroco del altar mayor, la decoración pictórica de las pechinas con los Cuatro Evangelistas, y de la cúpula representando la escena de Cristo y su corte de arcángeles, obra del pintor local Salvador Pallás. Junto a la iglesia se alza la Casa-Palacio de los Condes de Buñol (siglos XIX-XX). Su interior conserva elementos decorativos de estilo gótico y barroco escaleras y puertas. Desde la Plaza, por detrás de la Iglesia, se accede al parque de la Fuente y al Lavadero. También puedes proseguir desde el pie del campanario hacia el paseo de las Palmeras, a través de la Calle Nueva (siglos XIX-XX), adornada por elegantes casas señoriales.

Más allá del paseo, donde se celebra todas las semanas un concurrido mercado, descubrimos el Calvario, junto con la ermita del Cristo de la Buena Muerte, más conocida como Ermita de San Nicolás. Sobre el altar una hornacina enmarcada en vano ojival con el Cristo crucificado. En ménsulas y peanas de las paredes laterales pueden verse imágenes de distintos tamaños, destacando la dedicada al santo titular, Nicolás de Bari. Desde aquí volvemos hacia el centro histórico para acceder al barrio morisco (de la Peña) por la calle y capilla de San Roque. Hacia esta parte alta se encaraman algunas calles escalonadas, que dan a los miradores del Río y del Salto. Las vistas hacia la naturaleza de un lado y hacia la población, del otro lado, son excelentes.

En la gastronomía tradicional destacan los embutidos, así como platos típicos de la zona o dulces tradicionales como las “torticas de cacauet” y “pastisets de moniato

Desde el parque de la Fuente se desciende fácilmente al paraje de El Salto. Una senda nos invita a proseguir hacia el fondo del río, a través de vestigios de lo que fue una fábrica de luz. Descubrimos allí la “Cueva que llueve” o antiguas naves invadidas por la vegetación, como el denominado “Paraíso“. En el lecho del río se contemplan las dimensiones de la cascada de agua con una altitud total de 25 metros.

Para los amantes del senderismo, Chella cuenta con el sendero homologado PR-CV 113 que une la Fuente Negra (Anna) con la fuente del Abrullador, pasando por el área recreativa de la Playa Salvaje.

Cómo llegar