Al final del recorrido del agua por la población, encontramos un segundo lavadero que conserva las desgastadas losas originales, aunque la techumbre responde a una reforme reciente. Este lavadero, justo antes de que las aguas llegaran a las partidas de la huerta, servía para lavar la ropa de los enfermos, evitando así posibles contagios con el resto de vecinos de la población.


